El white hat hacker puede proteger tu empresa de ciberataques con técnicas de ethical hacking, conoce más aquí.
Un white hat hacker no destruye, protege. Esta frase define con precisión la misión de estos profesionales. Debido a que mantener a salvo la infraestructura tecnológica de empresas es primordial. En un mundo donde los ciberataques crecen a un ritmo alarmante, contar con expertos en seguridad es una necesidad, no un lujo.
Por eso, hoy te hablaremos sobre el rol del white hat hacker, su impacto en la ciberseguridad empresarial y cómo puedes prevenir riesgos mediante estrategias de ethical hacking information.
A continuación, abordaremos de forma sencilla pero efectiva todo lo que necesitas saber sobre estos aliados tecnológicos, su forma de trabajo, sus herramientas, y cuándo es el momento ideal para integrarlos a tu estrategia de protección digital.
Un white hat hacker es un experto en seguridad informática que utiliza sus conocimientos para proteger sistemas, redes y datos confidenciales. A diferencia de los piratas informáticos maliciosos, los hacker de sombrero blanco tienen el permiso y la intención ética de encontrar vulnerabilidades para corregirlas antes de que sean explotadas por delincuentes digitales.
Estas prácticas se engloban dentro del término ethical hacking information, que hace referencia al uso legítimo y responsable de las técnicas de hacking para garantizar la ciberseguridad. En esencia, un white hat hacker ayuda a prevenir ataques simulando las técnicas de los atacantes, pero con fines positivos.
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El término “hacker de sombrero blanco” proviene de las películas del viejo oeste, donde los héroes usaban sombreros blancos y los villanos, negros. Esta simbología fue adoptada en el mundo de la ciberseguridad para distinguir a los hackers éticos (white hats) de los maliciosos (black hats). El concepto de white hat hacking surgió en los años 90, cuando las organizaciones comenzaron a contratar hackers para detectar fallos en sus sistemas antes de que los atacantes reales los descubrieran.
Así, un hacker de sombrero blanco no solo tiene habilidades similares a un cibercriminal, sino que además cuenta con autorización legal y ética para utilizar esas capacidades con el propósito de proteger, no dañar.
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Existen tres tipos principales de hackers:
La principal diferencia está en la intención, el consentimiento y la legalidad con la que actúan. Mientras el white hat hacker busca proteger, el black hat solo quiere aprovecharse del sistema.
Tipo de Hacker |
Actúan con consentimiento |
Intención principal |
White Hat |
Sí |
Proteger sistemas, identificar y corregir vulnerabilidades |
Black Hat |
No |
Dañar, robar o extorsionar mediante vulnerabilidades |
Gray Hat |
No |
Identificar fallas sin fines claramente maliciosos |
Incorporar white hat hacking dentro de tu organización ofrece múltiples ventajas, especialmente cuando se hace de forma preventiva. Aquí algunos beneficios clave:
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No todas las empresas se dan cuenta de que necesitan ayuda hasta que ya han sido víctimas de un ataque. Estos son algunos escenarios donde es vital contar con un white hat hacker:
Por ejemplo; una empresa de logística decidió contratar a un white hat hacker tras detectar movimientos sospechosos en su red. En menos de una semana, se descubrió una brecha que permitía a cualquier atacante externo acceder a datos de clientes. Gracias a la intervención rápida, se corrigió el fallo sin consecuencias mayores.
Un white hat hacker trabaja de forma planificada y meticulosa. Utilizan métodos avanzados que simulan ataques reales, pero sin poner en riesgo los activos digitales de la empresa. Este enfoque forma parte de lo que se conoce como ethical hacking information, y se aplica de manera controlada.
A continuación, te explicamos las principales técnicas que emplean:
Es el arte de manipular a las personas para obtener acceso a información. A través de correos falsos (phishing), engaños telefónicos (pretexting) o trampas (baiting), se busca explotar el eslabón más débil: el factor humano.
Usan herramientas como Nessus o OpenVAS para analizar redes y sistemas, buscando errores de configuración, software desactualizado o puertos abiertos.
Al detectar fallas, prueban técnicas para explotarlas en un entorno seguro. Metasploit es una de las herramientas más utilizadas para esta fase.
Capturan paquetes de datos en circulación para detectar información no cifrada. Herramientas comunes: Wireshark, tcpdump.
Automatizan intentos de contraseñas hasta dar con la correcta. Muy común en servicios mal configurados o sin políticas de seguridad.
Buscan obtener más control en el sistema. Ya sea subir de un usuario común a administrador o cambiar de un perfil a otro sin autorización.
Manipulan formularios o URLs para ejecutar comandos maliciosos, afectando bases de datos o sistemas internos (como SQL Injection).
Aprovechan sesiones activas para tomar control de cuentas legítimas. A menudo se combina con sniffing.
Exploran fallos como XSS, CSRF o Directory Traversal para comprometer portales web.
Desarrollan software malicioso en entornos controlados para entender cómo se comporta ante tus defensas.
Aunque muchas veces se usan como sinónimos, hay una diferencia clave entre ethical hacking y pentesting:
El Ethical hacking es un enfoque integral y continuo, que incluye análisis de seguridad, educación al personal, simulación de amenazas y creación de políticas, para evitar ciberataques no deseados.
Mientras que el Pentesting o pruebas de penetración son acciones puntuales, técnicas y enfocadas en encontrar fallos específicos.
Ambos procesos son esenciales, pero el ethical hacking tiene una visión más amplia y estratégica para la protección constante de la empresa.
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